Una de las mayores alegrías que nos ha dado la publicación del poemario Aferrar-se, de Doireann Ní Ghríofa, es conocer las lecturas de quienes se acercaron a su poesía a través de esta traducción. Nos encanta descubrir en qué versos se encontraron, y qué imágenes y frases les quedaron resonando a sus lectoras y lectores.
Hace un tiempo recibimos esta sensible y generosa devolución de Álvaro Colazo, quien llevó el libro en sus viajes de vacaciones y fue dejando por escrito algunas breves impresiones sobre los poemas que más lo conmovieron.
Leí el poemario de Doireann un par de varias veces e incluso me acompañó en mis retiros de vacaciones. Me encantó. Qué voz potente la de esta poeta, en la descripción de sus momentos más trascendentales y más (aparentemente) anodinos. Y qué maravilla de traducción la de ustedes. ¡Las felicito!
Suelo hacer breves comentarios a los poemas que más me llegaron, y aquí les comparto esas pequeñas impresiones:
Maleta de recuerdos
Precioso. Darle voz a un gesto de amor que es más fuerte que la lealtad… “La suave lana gris de mi mente / lleva las marcas de los puntos que se salieron”. Ahí está condensado el quid del poema.
Maeve en Chile
“Conozco la forma de una lengua muerta en mi boca”. La polisemia de una palabra hecha poema, y en el que el sentido del gusto se estimula en tándem con la tristeza de la distancia.
Triolet de la guardiana de recuerdos sobre la niñez
Invocación en segunda persona a un recuerdo. Un ruego tierno y urgente.
Instrucciones para matar al minotauro de una hija
Un poema total, oscuro, intenso, doloroso… las imágenes que propone perduran.
Museo
Bellísimo, me encanta la idea de un museo de lo perdido, lo ejecuta con una dulzura conmovedora.
Flauta de hueso
Un objeto que guarda una memoria atávica de la relación entre el arte y lo humano. Me resuena con “Tiempo del hombre” de Yupanqui.
Sostener una mano extraña
La misma sensación que con “Triolet”. La pregunta sostenida, el intento de recordar las flores como punto de anclaje.
Faro
Otro poema total. Toda la infancia condensada en dos páginas, en imágenes confusas, en voces como ecos, en preguntas desgarradoras. “Esta fue mi casa de las mil luces”.
El ladrón de luz
Amo este tipo de poemas narrativos, largos, densos, oscuros, donde abundan las imágenes sensoriales. “Ahora la noche es más ligera que la luz para mí”.
Cortar un pehuén
Y la mano del hombre reduciendo a combustible siglos de misterios y acertijos lejanos para nosotros, los monos. Destruimos lo que no logramos entender.
Siete vistas de la ciudad de Cork
Violento y dulce a la vez, una ciudad con todo lo bueno y lo malo, el espíritu de libertad, y la sensación de prisión, un poema que respira y te deja al borde de la ansiedad. El lenguaje, acá, se vuelve más cercano. Muy interesante laburo de las traductoras en este poema en particular.
Álvaro es licenciado y profesor en Letras, también guionista y poeta. Vive en Villa La Bolsa, Córdoba, Argentina. Trabaja en diversos institutos de formación docente, donde está a cargo de materias relacionadas con la literatura y la alfabetización inicial, y dirige la Diplomatura en Alfabetización Temprana en Entornos Digitales de la Universidad Blas Pascal.
Recibir una lectura tan atenta y cálida es una forma distinta de volver a los poemas y de encontrarnos con ellos desde otro lugar. Muchas gracias, Álvaro, por compartir estas palabras y por permitir que Aferrar-se te haya acompañado durante el viaje.
El libro y la lámina de la ilustración se pueden conseguir en la tienda de Homing Words ☺.
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